Hay cosas que uno no espera encontrarse revisando las traducciones de WordPress. Una de ellas es a Chiquito de la Calzada. Y, sin embargo, ahí está. Entre las miles de cadenas utilizadas por WordPress existe un texto de ejemplo que originalmente dice:
Nam risus massa, ullamcorper consectetur eros fermentum, porta aliquet ligula. Sed vel mauris nec enim.
Es básicamente un texto de relleno en latín, del estilo del conocido Lorem ipsum. No hay demasiado que traducir ni localizar. Su función es simplemente estar ahí como texto de ejemplo. Pero en la traducción española de WordPress alguien decidió que aquello podía mejorarse:
A peich amatomaa apetecan a wan de la pradera va usté muy cargadoo por la gloria de mi madre está la cosa muy malar condemor.
Sí. Chiquito de la Calzada.
La ocurrencia puede hacer gracia. De hecho, como broma aislada hasta tiene su punto. El problema empieza cuando recordamos que no estamos hablando del plugin que alguien ha creado para divertirse ni de una traducción informal. Estamos hablando de la traducción oficial de WordPress.

Una broma de 2019 que sigue ahí
La traducción fue propuesta por Fernando Tellado en 2019. Y lo verdaderamente interesante no es tanto quién la propuso o si en aquel momento parecía divertida, sino lo que ocurrió después. Porque han pasado años y la cadena continúa formando parte de las traducciones. Pero hay algo todavía más llamativo: Chiquito empezó a viajar.
Al comparar las distintas localizaciones del español descubrimos que esa peculiar traducción no se quedó necesariamente limitada a España. Aparece también en otras variantes del idioma, como las utilizadas para Venezuela o Perú. De repente tenemos algo bastante curioso: una supuesta «localización» destinada a adaptar WordPress a las particularidades lingüísticas de diferentes países termina heredando una broma basada en un humorista español y en expresiones que difícilmente pueden considerarse una adaptación lingüística para esos territorios. Chiquito de la Calzada se ha convertido, involuntariamente, en una especie de virus de traducción. Una cadena entra en un locale y termina propagándose a otros.

La anécdota es divertida; el síntoma, no tanto
Podríamos quedarnos simplemente con la curiosidad. «Mira, han metido a Chiquito en WordPress». Nos reímos y seguimos adelante. Pero creo que merece la pena hacerse otra pregunta: ¿Cómo puede una traducción así permanecer durante tantos años dentro de un proyecto de la dimensión de WordPress? Y, sobre todo, ¿cómo puede terminar apareciendo en diferentes localizaciones?
El problema no es esa frase concreta. WordPress tiene miles y miles de cadenas y esta no va a romper ninguna web. El problema es lo que puede representar. Si una modificación tan evidente puede atravesar los procesos de traducción, aprobación, mantenimiento y reutilización entre locales, ¿qué ocurre con cambios mucho menos llamativos?
- Una terminología incorrecta puede pasar completamente desapercibida.
- Una traducción técnicamente equivocada también.
- Y una mala elección de términos puede propagarse de una localización a otra exactamente igual que lo ha hecho nuestro particular
El monstruo de las traducciones de WordPress
WordPress ha crecido enormemente y su sistema de internacionalización también. Existen multitud de locales para un mismo idioma, equipos diferentes, miles de colaboradores, millones de cadenas entre el propio WordPress, plugins, temas y aplicaciones relacionadas. El resultado es un monstruo enorme y difícil de controlar.
Y quizá estamos llegando a un punto en el que merece la pena preguntarse si tener más traducciones significa necesariamente tener mejores traducciones. Como vimos al comparar las distintas variantes del español, algunos locales comparten porcentajes enormes de cadenas idénticas con es_ES. En determinados casos las diferencias reales son mínimas. Sin embargo, cada nueva variante necesita mantenimiento, revisores, colaboradores y actualizaciones. Recursos que son limitados. Quizá sería más útil dedicar parte de ese esfuerzo a mantener traducciones completas, coherentes y correctamente revisadas.
De Chiquito a una pregunta bastante más seria
Al final, la frase de Chiquito es una anécdota. Probablemente la mayoría de usuarios nunca llegará a verla y difícilmente causará ningún problema. Pero precisamente por ser tan exagerada resulta perfecta para hacer visible algo que normalmente pasa desapercibido.
Una traducción absurda introducida hace años puede permanecer en el proyecto y terminar apareciendo en otras variantes del idioma. Así que quizá la pregunta no sea: ¿Qué hace Chiquito de la Calzada en WordPress? La pregunta interesante sería: ¿Tenemos realmente mecanismos suficientes para controlar la calidad y coherencia de un sistema de traducciones que no ha dejado de crecer durante años?
Porque si un «fistro», un «pecador de la pradera» y un «condemor» han conseguido atravesarlo… ¿qué otras cosas estarán pasando mucho más desapercibidas?